El libro analiza el reinado del faraón Pepi I y el contexto político, administrativo y social de la VI Dinastía del Reino Antiguo egipcio. A partir del estudio de fuentes textuales, epigráficas y arqueológicas, la obra examina la organización del poder real, el papel de la nobleza provincial, la administración del Estado y los procesos que condujeron a la crisis del Reino Antiguo. El autor ofrece una reconstrucción crítica del periodo, alejándose de explicaciones simplistas sobre el “colapso” y mostrando su complejidad histórica.