“Quería, más que nada, salir corriendo. Correr y seguir corriendo hasta encontrar a alguien que lo salvara. Tenía que contarle a todo el mundo lo que había visto. Satanás era real”. Misterio sobrenatural habemus. Ya basta de ceñirse a los parámetros que nuestra racionalidad, sea esto lo que sea, nos marca y nos delimita. De cuando en cuando hay que despegar los pies del suelo y las neuronas de sus...[Leer más]