«–Si pudiera usted convencerse –insiste el guía– de que la guerra no está perdida… podría permanecer en el cargo… –Usted sabe que no puedo convencerme de tal cosa. La guerra está perdida. –Si creyera usted que la guerra aún puede ganarse… Si pudiera al menos creerlo, entonces todo estaría bien. –No puedo, ni aun poniendo todo de mi parte». Albert Speer nació en Mannheim en 1905, así que la Segunda...[Leer más]