Una vez se hicieron con el control de la ciudad, no tuvieron ninguna consideración con nadie, y mataron a los que destacaban por su riqueza, linaje o reputación, con el fin de quitarse de encima el miedo y de arrebatarles las riquezas. Y en poco tiempo acabaron al menos con 1.500. Aristóteles, Constitución de los atenienses, 35,4. «No mucho después de estos acontecimientos» es la conocida frase co...[Leer más]