Y así, proseguí con mi vida, con todo lo bueno y lo malo: peleas y reconciliaciones, borracheras y amores, duelos y caricias, terribles broncas y soledades no menos crueles. Me pegué y pinté, me reí y maldije a raudales, fui de cama en cama y de calabozo en calabozo. Me granjeé el doble de enemigos que de amigos. Hay novelas que se leen con una mezcla de deleite y asombro: gustan, se disfrutan y a...[Leer más]