Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo XVIII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson. Jorge Luis Borges Para disfrutar de El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde debemos trasladarnos en el tiempo a 1885 e imaginar, aunque sea difícil, que nunca hemos oído hablar de estos personajes cuyos nombres aparecen en el título. Estamos en la Inglaterra Victo...[Leer más]
Ese es el objetivo de todo este asunto. No saldremos de esta isla. Ninguno de nosotros saldrá de aquí. Este es el final. ¿Me comprenden? ¡El final! Cuando en 1939 publicó Ten Little Niggers, Agatha Mary Clarissa Miller, con 49 años y tras casi veinte dedicados a la escritura, ya era una escritora más que conocida: en el género policíaco el nombre de Agatha Christie se asociaba a cerca de 25 título...[Leer más]
Salambó es esa novela que uno abre esperando una historia exótica de cartagineses y mercenarios y termina cerrando con la sensación de haber asistido a un desfile continuo de sangre, sensualidad y descripciones tan minuciosas que casi se pueden oler. Flaubert, siempre enemigo de la improvisación y amigo de la frase perfecta — escribe como si cada frase fuera a ser examinada por un comité eterno de...[Leer más]
«Entonces, ¿por qué te preocupas y prefieres mostrarte asustado? ¿Por qué no das un paso al frente y proclamas que estás en paz con todo el mundo, al margen de lo que hagan, y que te divierten especialmente todas aquellas personas que creen que te hacen daño?: “esos esclavos no saben ni quién soy ni dónde residen mi bondad y mi maldad. No tienen acceso a lo mío”». Arriano, Disertaciones, IV 5, 24....[Leer más]
Hablar de este título es enfrentarse a uno de esos libros que intimidan antes incluso de abrirlos. No tanto por su fama —que también— sino por su tamaño, capaz de servir como arma contundente en caso de invasión napoleónica o de discusión literaria acalorada en uno de nuestros encuentros. Pero una vez superado el primer impacto físico, conviene decirlo claro: aquí hay mucho más que páginas y letra...[Leer más]
Hay novelas históricas que recrean una época y otras que directamente te instalan en la cabeza de un personaje. Memorias de Adriano pertenece sin duda al segundo grupo. Yourcenar no se limita a contarnos la vida de un emperador romano: le presta su voz, su memoria y, sobre todo, su cansancio. Porque este Adriano no es el del mármol ni el del manual escolar; es un hombre enfermo, lúcido y peligrosa...[Leer más]
Reconozco que cuando empiezo la lectura de una novela del escocés Robert Louis Stevenson lo hago desde el cariño que me inspiran las andanzas de un joven en una isla que esconde un tesoro, o desde el desgarro moral de un médico torturado por sus vicios en el Londres victoriano: aventuras y terror psicológico. Pero Stevenson cultivó también otros géneros literarios en su corta vida marcada por la t...[Leer más]
«Pero ¿dónde está nuestro maná? ¿Dónde está el maná de los cómicos? ¿En qué tierra caerá que sea nuestra tierra? Nosotros no somos de ninguna parte. Somos del camino… Cuando el pueblo del Señor iba hacia la tierra prometida, ni siquiera iba por un camino. Iba por un desierto. Por eso no salió nadie a decirles: Ese maná es mío, ese dinero de los cineastas es mío. Nosotros hemos venido a trabajar a ...[Leer más]
«La imaginación de una dama va muy rápida y salta de la admiración al amor y del amor al matrimonio en un momento». La escritora inglesa Jane Austen (1775-1817) no era un ente aislado de la sociedad ni del mundo que le tocó vivir pues aunque una parte de la crítica, de manera errónea, haya motejado sus novelas como meros divertimentos burgueses, ella sabía en qué mundo vivía y supo aprovecharse de...[Leer más]
«Me sentí libre del temor de que alguien pudiera testificar contra mí, porque todos los que tuvieron algo que ver conmigo habían sido ahorcados o deportados. Se me conocía por el nombre de Moll Flanders y aunque hubiera tenido la desgracia de ser detenida diría que me llamaba de otro modo y no podrían achacarme mis antiguos delitos». La novela picaresca, aquella en la que un o una joven ha de asce...[Leer más]
«Tienes que saber que nací no para compartir con otros odio, sino para compartir amor». El periodista y escritor italiano Italo Calvino, en su maravilloso ensayo ¿Por qué leer a los clásicos? nos dice lo siguiente: «Los clásicos son esos libros de los cuales se suele oír decir: ‘estoy releyendo…’ y nunca ‘estoy leyendo…’». Es decir que un buen clásico es aquel q...[Leer más]
El 30 de julio de 1912 moría el emperador Meiji Tenno, quien instaurara en Japón cuarenta y cinco años antes, una nueva era de modernización y cierta occidentalización que de alguna manera sacaría al país de su inmovilista tradición y concepto de la vida que durante siglos monopolizó el día a día de sus ciudadanos. Días después se suicidaba el general Nogi, fiel a la tradición y a su emperador y, ...[Leer más]