En 1327, el fraile franciscano Guillermo de Baskerville, acompañado de su novicio Adso de Melk, llega a una abadía benedictina para participar en un debate teológico. Pronto aparecen varios monjes muertos en circunstancias misteriosas. Guillermo investiga los crímenes, que parecen relacionados con una biblioteca laberíntica y un libro prohibido que algunos desean ocultar a cualquier precio. La novela combina investigación, historia, semiótica y crítica al dogmatismo religioso.