MUROS DE ADOBE – W. R. BURNETT

La novela que hoy reseño fue escrita por el escritor y guionista estadounidense W. R. Burnett en 1953. Por sus manos han pasado los guiones de películas tan relevantes como La gran evasiónScarfaceEl último refugio, y muchas más. Precisamente este factor se visualiza a la perfección en Muros de Adobe, por su dominio en la agilidad de los diálogos en ella plasmados. Pero es que además, su carrera novelística contiene títulos tan importantes como La jungla de asfalto o Alta Sierra, experiencia que también se muestra solventemente en su capacidad de describir y plasmar en las páginas de la novela, la acción y los escenarios donde se desarrollan los hechos. Por todo ello, me parece importante recalcar que estamos ante una interesante y bien escrita novela del género del western que, a mí, personalmente, me ha parecido muy equilibrada.

La trama de la novela se desarrolla a mediados de los años ochenta del siglo XIX, a finales de las conocidas como Guerras Apaches, localizadas entre los territorios de Arizona y México. En una reserva apache se produce una doble huida de sus habitantes, prisioneros de la administración de los EE.UU. Por un lado, un veterano jefe se escapa con gran parte de mujeres, ancianos y niños hacia la frontera mexicana. Por otro, un joven guerrero llamado Toriano, huye dirección al oeste, con un peligroso grupo de guerreros. El enfrentamiento de ambos hombres por liderar a su pueblo ha hecho saltar la chispa en un avispero que promete ataques a ranchos, muertes y terror en el territorio. El ejército llama al jefe de exploradores Walter Grein para apagar un fuego que ciertas decisiones de los que marcan la política del Departamento de Asuntos Indios de Washington, no harán más avivar el peligro y el desastre.

El autor toma los nombres de Victorio, el gran jefe de guerra apache, y el archi conocido explorador Al Sieber, para trasladar al lector los dimes y diretes del enfrentamiento y participación de ambos personajes históricos al final de las Guerras Apaches. Es verdad que no coinciden los hechos y las fechas, pero es clara la plasmación de los acontecimientos que se suceden en la novela. Grein, al mando de un curioso y heterogéneo grupo de exploradores blancos y nativos, recibe la orden de buscar y derrotar a la banda de guerra de Toriano. Burnett no solo describe las largas cabalgadas en la búsqueda de los huidos. También incide en las profundas diferencias de acción y los choques de personalidad que se producen entre los militares de la caballería y el grupo de extraños, borrachines pero eficientes exploradores. Precisamente éste es uno de los grandes aciertos de la novela. Ese abismo en la reacción y toma de decisiones entre los militares atados al reglamento, a la estrategia y a las órdenes de simples burócratas, y el conocimiento sobre el terreno de aquellos veteranos que han sufrido decenas de pequeños choques con los nativos de la zona, de los que han salido, muchas veces heridos, pero siempre vivos.

Los largos años de combates contra los apaches no son modelo de enfrentamientos entre grandes grupos de guerreros y de soldados azules, ni se produjeron fantásticas cargas de caballería, como bien cuenta en su maravilloso ensayo de Desperta Ferro, Las Guerras Apaches. Polvo y sangre en la última frontera del salvaje Oests, del historiador Paul Andrew Hutton. Todo lo contrario. Pequeñas bandas guerreras asolan el territorio en grupos de veinte o treinta combatientes, incluso muchos menos, mientras que la caballería no da a basto para abarcar miles de kilómetros cuadrados de desierto, rocas y asolación. El trabajo de los exploradores y las pequeñas escuadras de caballería de los EEUU implica muchos días de cabalgadas, pasando calor, sed, soledad y sobre todo, tragando mucho polvo. Los apaches atacan en grupos de guerrillas los solitarios ranchos que encuentran en su camino, haciendo muy difícil su captura. Es aquí dónde los exploradores del ejército, tanto hombres blancos duros y curtidos, y no pocos nativos tanto apaches o como de otras tribus deseosas de capturar y aniquilar a sus acérrimos enemigos, constituyen un pilar fundamental en estas campañas, como acierta el general Cook, al final de la guerra. Cierto es también, que algunos exploradores nativos, deciden de vez en cuando cambiar de bando, tal y como sucede en más de un ocasión, provocan mil y un dolores de cabeza al ejército estadounidense.

Con un impecable conocimiento de los hechos y del territorio donde transcurre la acción de la novela, Burnett traslada al lector las duras condiciones en las que Grein debe acometer su misión, acompañado de un grupo de personajes con los que se nota que el autor disfruta en su descripción y desarrollo. También, llamo la atención, como decía al principio, en los problemas que surgen, no pocos, entre el explorador y los burócratas venidos de Washington para solucionar y gestionar el problema apache, un tema candente  y presente, en los años ochenta del siglo XIX, en las portadas de los periódicos al este del país. Por supuesto, el autor incluye en la novela, como no podía ser menos, momentos de acción y emboscadas, en las que unos y otros usan los medios posibles a su disposición para aniquilar al contrario, en una lucha por la supervivencia y en un territorio altamente hostil. Incluso Burnett se permite el lujo de incluir una pequeña e imposible historia de amor que, en absoluto resulta fuera de lugar dentro de la trama y con la que aporta un enfoque sobre la vida social y la diferencia entre clases de quienes viven en un puesto militar de Arizona.

En definitiva, estamos ante una muy entretenida novela, bien escrita y que recomiendo a los fervientes aficionados al género.

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W. R. Burnett. Muro de adobe, traducción de Marta Lila. Valdemoro, Editorial Valdemar, 2023, 256 páginas.

6 Comentarios

  1. Muy buena pinta, se agradecen las recomendaciones sobre la colección Frontera.

    Esta caerá seguro.

    Buena reseña, Iñigo, como siempre.

  2. Gracias… Me encantaría leer más de colección Frontera, pero no me da la vida. Con leer uno al año, más o menos me sacia un tanto… Todos magníficos

  3. Lo leeré algún día como el resto de la colección, espero, que la tengo casi completa y apenas la he catado.

  4. ¿Cómo que la tienes casi completa? Vaya estupenda inversión.

  5. Bueno, es cuestión de paciencia y de eso que dices, de invertir una pasta. Porque baratos no son los libros, ni aun siendo de segunda mano. A veces me río de mí mismo y me digo que esas mismas novelas, la mayoría al menos, hace no muchas décadas estaban por los mercadillos de libros en ediciones cutres y a precio de risa, y desde que Valdemar las rescató parece que sean la joya de la corona; eso sí, soy plenamente consciente de que me estoy dejando embaucar al perseguirlas como si fueran incunables.

  6. Bueno, es que las ediciones de Valdemar son un lujo…

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