Esta novela no va a dejar indiferente a nadie. Hoy os traigo una reseña que abordo con especial interés, no solo porque la autora nos va a descubrir el universo de «las Julias» desde el punto de vista que merecen en la historia, sino porque ha sido consecuente con los principios que la Generación Hislibris de escritores y escritoras hacen gala, esto es, documentación, rigor, veracidad, sin renunciar a un lenguaje poético y literario. Un acierto.
«Antropofagia del poder, canibalismo familiar, como unas fichas comiendo a otras y desapareciendo del tablero de juego de ladrones: una tras otra hasta que solo queda una». Esta idea justifica, de una manera clara y directa, el propósito de esta novela coral, en la que la autora, Sandra Parente, indaga en los entresijos del poder de la dinastía julio-claudia. A través de su protagonista, Vipsania Julia Agripina, conocida como Julia la Menor o Julila, hija de Julia la Mayor y nieta de Augusto, evidenciamos la tergiversación histórica de la vida de muchas mujeres cercanas al poder. Tanto es así, que la imagen distorsionada que proyectaron sobre ellas alcanza nuestros días. Un tanto a favor de la autora que aborda sin contemplaciones hechos probados e invisibilizados. Ya veremos con qué intención.
El personaje principal de esta historia vivió entre el año 19 a. e. c. y el 28 d. e. c. y su vida ilustra vívidamente las complejidades y tensiones que caracterizaron las relaciones familiares y políticas durante los primeros años del Imperio Romano. La posición de Julia como miembro de la familia imperial, la situó desde su nacimiento en el centro de la política dinástica de su abuelo. La acusación de adulterio y posterior destierro a la isla de Tremiro de por vida sentenciaron la forma en que pasaría a la historia. ¿Qué sentiría durante su destierro al que llegó embarazada? ¿Cuánto dolor soportó? Eso nunca lo sabremos. Pero al menos y, gracias a esta novela, conocemos una versión muy diferente de la oficial. En la mayoría de las veces, la revisión de la vida de ciertos personajes arroja luz sobre los acontecimientos. Una vez superados los bulos, la narración adquiere un significado más coherente con las actuaciones que se llevaron a cabo y enriquece nuestro conocimiento sobre un periodo en concreto. Eso es lo que consigue esta novela.
El personaje de Julila evoluciona según se suceden los acontecimientos en su vida. Desde el desprecio inicial por su madre, también acusada de adulterio y desterrada, la situación política y personal la llevan a plantearse cuánto de verdad hay en el relato oficial. La duda y la represión del Imperator César Augusto, alcanzó el terreno familiar. La disciplina, la lealtad, las apariencias exigidas al imponer una conducta intachable a todos los miembros de la familia más poderosa de Roma condicionan este relato. Pero nada es lo que parece. Bajo la apariencia de unas buenas relaciones, todos se protegen bajo una máscara. Disimular, esconder, pasar desapercibido. Cada uno de ellos muestra su manera de enfrentarse al poder. Los años y la experiencia son lo que impulsa a Julila a indagar en la vida de su madre y a conocer la verdad, además de la oportuna amistad con Publio Ovidio Nasón, como uno de los personajes claves en la novela. El poeta, buen amigo de Julia la Mayor, introduce en Julila la duda razonable sobre el comportamiento reprobable de su madre. Motivada por la necesidad de entender las razones del destierro que la apartó de su familia, la joven recorre la infancia, juventud y madurez de Julia. Poco a poco y a través de los diferentes personajes, vamos completando el puzle y con ello, un relato muy diferente del conocido hasta ahora. La autora recrea escenas que conmueven. Trata temas universales tales como el amor, el odio, la familia, el honor y el duelo. Livia, esposa de Augusto, Lucio Emilio Paulo, esposo de Julila, su prima Marcelina, Latona, el ama de cría, Dafne y Febe, esclavas vinculas con la familia y un crisol de personajes, cada uno con su parte de verdad.
Lo cierto es que las luchas por el poder arrollaron a dos mujeres poderosas. Ellas ejercían su influencia a través de su descendencia. Los hijos eran muy importantes a la hora de consolidar una dinastía. Una de las formas de limitar su influencia era apartarlas de sus hijos y desterrarlas. En el caso de Julila, la acusaron de conspirar junto con su marido de atentar contra el poder de Augusto al apoyar a Agripa Póstumo, hermano de Julila, en sus pretensiones por derrocarlo. La conspiración quedó al descubierto. La respuesta del prínceps no se hizo esperar. La acusación de adulterio puso en duda la legitimidad de su descendencia y con ello, activó las represalias. La ley, hablamos de la Lex Iulia de adulteriis, promulgada por el emperador Augusto, establecía una de las peores penas posibles a ojos de los patricios romanos para las mujeres infieles a sus maridos: el destierro. Con un objetivo ejemplarizante clarísimo. Una versión retorcida de la damnatio memoriae aplicada a las mujeres.
La originalidad de esta novela reside en la manera en la que vamos descubriendo la realidad de los hechos al tiempo que caen las máscaras de los diferentes personajes. Con un lenguaje a veces poético y descriptivo y con el rigor con que aborda todos sus trabajos, Sandra Parente, nos introduce en la vida política y familiar de una dinastía que fue todopoderosa en la Roma de principios del siglo I de nuestra era. Recomiendo la lectura de esta novela y animo a abordarla como si mirásemos a través caleidoscopio.
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Sandra Parente, Las máscaras de Julia. Madrid, Desperta Ferro Ediciones, 2025, 552 páginas.
cavilius
Está novela la tengo que leer, y espero no tardar mucho en hacerlo.
Javi_LR
Yo estoy con ella. Por el momento, no defrauda. Sandra Parente en estado puro, con su prosa evocadora, el desnudo al completo de los personajes y una nueva visión alejada de «versiones oficiales» y llena de crítica.
Valeria
Es una novela sorprendentemente poética en su estilo, rigurosa en cuanto al andamio histórico, y reivindicativa en su afán por cuestionar lo que las fuentes siempre han transmitido como verdad verdadera, que desgraciadamente otras novelas, películas o series han afianzado en el imaginario popular como lo que realmente sucedió . Debo reconocer que me costó un poco entrar en la novela, porque en los primeros capítulos la historia se me presentaba un poco a trompicones. Pero es un libro que te va ganando poco a poco, que te va envolviendo hasta que lo terminas con la sensación de que acabas de leer algo bello y poderoso. Y tiene una portada espectacular.
Valeria
¡Cubierta! Portada no, cubierta. Perdón, perdón.
Lucie
Gracias, Javi. Espero que lo disfrutes de la continuación.
Gracias, Valeria. He de confesarte que lo que has planteado ya me lo han dicho varias personas . ¿Y sabes lo peor? Al terminar la novela le decía a Farsalia que creía que los dos primeros capítulos se habían quedado algo más flojos, quizás algo más fuera de foco. Supongo que también cuenta que llevaba mucho sin escribir y según fui avanzando me sentí más cómoda. Un abrazo y gracias por lo de «bello y poderoso», paisana.
Valeria
Otro abrazo para ti. Bien está lo que bien acaba.